APYCE lanza una certificación que busca proteger la identidad de la pizza local y llevar su sabor a escala  global, con España como primer destino.

En tiempos donde la gastronomía viaja más rápido que nunca, la pizza argentina empieza a jugar en primera. En el marco de su expansión internacional, APYCE presentó el sello “Auténtica Pizza Argentina”, una certificación que apunta a distinguir a las pizzerías que respetan la receta, la técnica y, sobre todo, el espíritu de un clásico bien nuestro.

La iniciativa no se queda en casa: podrá aplicarse tanto en Argentina como en el exterior, con España como punto de partida. La idea es clara: garantizar que, esté donde esté, quien vea el sello en la puerta sepa que adentro lo espera una experiencia fiel a la tradición porteña.

El proceso para obtener la certificación es exigente pero accesible. Arranca con la inscripción del local y la presentación de su historia. Luego viene una evaluación técnica a partir de material audiovisual, donde se analiza desde el amasado hasta la cocción. El paso final es una auditoría presencial, en la que especialistas revisan equipamiento, higiene, técnicas y, por supuesto, el producto final.

Los estándares no dejan lugar a dudas: masa al molde bien fermentada, estirada a mano, materias primas específicas —como harinas y muzzarella—, salsa de tomate crudo y una cocción que logre ese equilibrio perfecto entre textura y sabor. También hay reglas claras para las variedades icónicas: muzzarella, fugazza, fugazza con queso, fugazzeta y napolitana. Solo quienes cumplen con todo reciben la placa oficial. Más que un reconocimiento, un compromiso: ser embajadores de un sabor que ya es parte de la identidad argentina. Y para el que pasa por la vereda, una promesa simple pero potente: acá se come pizza de verdad.